Hace unos meses, Glamour Spain me mandó un mail pidiéndome una sesión de fotos. 

Ojalá una instantánea de mi cara cuando abrí el correo porque realmente estaba muy contenta. Sigo muy contenta. 

Muchos días (más de los que me gustaría) me vengo abajo pensando en mi vida de autónoma y lo que eso supone. Para mí la peor parte es vivir con esa sensación de que no te puedes parar. Como persona creativa con trabajo creativo, a veces lo llevo mal. Me desmoralizo; me agoto. Me hago bola en la cama y quiero que alguien tire de mi, que yo no puedo. Que esto de emprender y buscarte la vida todo el rato porque sino no ganas dinero es muy cansado.

Luego le quito drama, me pongo a pensar en el momento presente que estoy viviendo (el importante por cierto), y disfruto de la suerte que tengo al poder decir que no me falta trabajo (ni de nada). Pero bueno, esos momentos malos están y supongo que he aprendido que sólo dándoles espacio a que existan, consigo encontrar la manera de hacerlos desaparecer. 

Y me encontraba yo en uno de esos malos días cuando el mail llegó. 

Me sentí muy halagada entonces y me siento muy feliz hoy al ver que las fotos que hice se han publicado. Creo que fue un poco una lección o el universo diciéndome de una forma bonita que lo difícil tiene recompensa. Que no deje de hacer lo que me gusta aunque sea duro a veces, porque de alguna forma merecerá la pena. 

No sólo ha sido un placer hacer las fotos, sino que la temática era mi favorita: anatomía, chicas, y flores.  Me he sentido muy cómoda haciendo lo que más me gusta hacer, con quien más me gusta hacerlo y a mi manera. No sé si producto de todo lo que he contado arriba y todo ese subidón post estar de bajona, han hecho que las fotos me gusten especialmente. 

Todo me parecía perfecto. 

Gracias Glamour <3