Al 2019 le he pedido muchas cosas. Sobre todo fotos. Y viajes. Y más fotos. Esta vez también de carrete.

En todos los años que llevo fotografiando cosas, a veces también  he usado distintas cámaras lomográficas y cámaras de usar y tirar. Llevaba mucho tiempo sin usarlas y, será la nostalgia o que todo vuelve, que me apeteció volver a disparar en 35mm.

Justo hace un año, los Reyes me trajeron una cámara analógica bien bonita y bien rosa de la marca Pop Cámaras y volví a las andadas en lo que a lo analógico se refiere. He tardado muchísimo en gastar el carrete porque soy un desastre y siempre se me olvida cogerla cuando salgo a la calle pero ya está. Eso se acabó. Ahora va siempre en el bolso.

He revelado el primer carrete con la ilusión de no saber qué saldría y cómo saldría. Ya ni recordaba a dónde la había llevado.

El resultado no podría gustarme más.

 

 

Además, también he querido estrenar proyecto con el nuevo año: imprimir y hacer álbumes de mis viajes y mis fotos favoritas.

Los chicos de Instagrafic parecieron leerme la mente porque me escribieron para colaborar y me ofrecieron mandarme a casa una súper caja XXL con, nada más y nada menos, que 300 fotos. Ha sido un regalazo precioso y me muero de ganas de enseñaros el álbum terminado.