Se ha cumplido un mes desde que volví de Japón y aún tengo resaca emocional.

Empiezo a pensar que nunca se me irá.

Jamás me había pasado eso de estar en un sitio y no poder dejar de pensar cuándo voy a volver. Tengo la suerte de considerarme una persona viajada que ha estado en muchos sitios, pero ninguno como Japón. Y es curioso porque durante mucho tiempo ha estado en mi lista de “países que no me llaman nada para visitar”.

(Nota mental: no tengáis nunca una de esas listas). 

Por suerte para mí, hace 3 años la cosa cambió. Gente cercana había ido y, pese a no haberme dado la turra tanto como yo se la doy a todo el que me pregunta qué tal Japón, empezaron a entrarme ganas de ir.

Y un día, de repente, me estaba sacando un billete.

La idea surgió de la nada y me pilló por sorpresa. Nos pilló por sorpresa. Mi novio para siempre fue convocado a ir a un rodaje ahí en Marzo y había que aprovechar. Era Febrero cuando recibió la llamada de la felicidad y yo me quedé como: ah vale que nos vamos a Japón.

El billete no me salió todo lo barato que podría haberme salido (pagué unos 850 euros y con tiempo puedes conseguirlo por 500 o menos) porque no lo pude sacar con más antelación que un mes justo.

Después de eso vino todo lo importante: Planear el viaje, la ruta, los hoteles, el qué hacer, empaparse de cómo funciona todo en Japón. El frenesí.

Antes de desglosar aquí la Biblia Japonesa tengo que decir que la organización de todos los viajes, la búsqueda de absolutamente todo, sea el país que sea, se lo debo a mi señor marido.Yo luego voy y disfruto con él de todo su maravilloso trabajo y hago fotos como loca. Así que todo el agradecimiento del mundo es para él.

Ojalá todo lo que viene a continuación os sea de utilidad dentro de que creo firmemente que cada uno disfruta de viajar a su manera. Nosotros somos de esos que sienten que conocen un sitio cuando lo caminan, que a la hora de elegir restaurantes TripAdvisor es el aliado, y de los que prefieren los hoteles antes que un AirBnB.

Y dicho esto, allá voy.

 

COSAS QUE DEBES SABER ANTES DE IR

-Organiza tu viaje con ayuda de la web de Japonismo. Todavía no lo sabes pero son tus mejores amigos. Casi cualquier cosa que necesitas saber y que puedas imaginar, está ahí explicada. Incluso cuando quieras saber qué hay que ver y qué puedes hacer en cada ciudad, Japonismo tiene un post o varios con toda la información detallada. Básicamente ha sido nuestra guía de viaje y todo lo que hemos hecho lo hemos sacado de su web.

-La mejor época para ir es Primavera. Además de por lo obvio que es que florecen los cerezos, las temperaturas son más estables y agradables. En verano hace mucho calor y es temporada de lluvias, y en invierno hace mucho frío y hasta nieva.

-La gente, en general, no habla mucho inglés. Conciénciate de que tendrás que explorar maneras de hacerte entender (es hasta divertido) y no tengas miedo de preguntar porque los japoneses son gente dispuesta a ayudarte siempre. Tanto, que te sorprenderá que te sorprenda lo buenos ciudadanos que son. Lo buena gente que son con el prójimo de manera totalmente desinteresada.

No aceptan tarjetas en general, ni siquiera en los establecimientos en lo que creerías que sí o para cosas tan de turista como un billete de tren o la entrada a un templo. Dinero en efectivo siempre.

No se deja propina. Es considerado como una ofensa para ellos y de mala educación.

Lleva siempre el pasaporte encima. En Japón hay muchísimas tiendas tax free y para no pagar impuestos necesitas mostrar tu pasaporte. No te asustes si ves que te grapan el ticket de compra y te ponen un sello. Es normal. Antes de coger el avión de vuelta deberás pasar por un mostrador en el que te pedirán que enseñes los tickets grapados al pasaporte y luego te los quitarán.

-Es muy útil tener internet. Te recomiendo comprar una tarjeta SIM o si sois varios, alquilar un router móvil. Si sólo sois dos no compensa y es mejor la SIM. Existen varias compañías que lo ofertan pero la mejor opción es la Japan Welcome de  Docomo NNT (como el Movistar de ahí) que te da megas gratis si ves anuncios (lo cual está muy bien) pero que debes reservar desde España a través de la web y recoger en una konbini (las tiendas de conveniencia japonesas).

-La mejor forma de moverse es el tren, el metro o el bus. Descarta la idea de UBER o taxi (son carísimos) y no temas porque Japonismo te explica a la perfección cómo funciona el transporte de Japón en este post.

A nada que investigues un poco, oirás hablar del JR Pass: un abono transporte que te sirve para moverte por todo Japón y del que puedes descubrir absolutamente todo aquí. Mi único consejo es que, una vez tengas la ruta que vas a hacer, mires todos los trenes, calcules todos los precios, y compruebes que te compensa comprarlo. Si te vas a mover mucho es probable que sí pero tampoco es 100% seguro.

Japón no me parece, en general, un país caro. Verás que lo caro son los lujos; los caprichos. Cosas como visitar templos y comer (dos cosas que harás mucho) es baratísimo. Si te estás preguntando cuánto cuesta estar viajando dos semanas por Japón a todo trapo con tu pareja (contando hoteles, transporte y comer fuera todos los días) el presupuesto aproximado es de 1.500 por persona. 

-Es un país en el que hay muchísima gente pero todo funciona a la perfección porque hay orden. Un orden que debes respetar. Para circular, en todas las calles, estaciones, o sitios públicos, encontrarás unas líneas en el suelo que lo dividen y crean carriles por los que caminar. Es muy importante respetar las colas que verás todo el rato en todos sitios. En general se circula por la izquierda (al contrario que España) pero hay ciudades en las que lo hacen por la derecha.

Las bicis pueden ir por las aceras y en general no hay carril bici. Ten cuidado de no morir atropellado.

No comen sushi todo el día. Para ellos es como la paella del domingo: algo especial que se toma de vez en cuando. Sin embargo, comen muchísimas otras cosas buenísimas y variadas. Si no te gusta la comida típica japonesa, no temas: Siempre encontrarás algo con lo que alimentarte que además este riquísimo.

-La sociedad japonesa es la representación máxima de civismo. Jamás he visto nada igual en mi vida. Todo se basa en el respeto al otro y lo que hacen está orientado a que todos estén bien. Esto se traduce en cosas como:

-No invaden tu espacio personal y si lo hacen, te piden disculpas enseguida.

-No se puede fumar en la calle porque consideran que si caminan y fuman, ahúman al de detrás y molestan a la gente de alrededor. Como no fumadora y no amiga del humo me parece un ejemplo de respeto top. Si fumas, tenlo en cuenta y no lo hagas mientras andas. Ve a los espacios habilitados. Por el contrario (y aquí viene el gran mindfuck) sí se puede fumar en bares y restaurantes porque es considerado espacio “privado” y porque ellos mientras beben y están relajados, fuman.

No sucede en todos sitios y puedes encontrar muchísimos locales en los que no se fuma, pero es importante saberlo.

No hay muchas papeleras pero todo está impoluto porque la gente no tira cosas al suelo. Todos llevan en sus bolsos una bolsa en la que van tirando la basura que generan a lo largo del día y luego la tiran en su casa. La calle es de todos y como tal, todos la cuidan. Puedes pasarte un buen rato buscando una papelera si no sabes esto.

Además es muy muy importante el reciclaje y verás que siempre siempre hay que separar. Do it!

Japón es el sitio más seguro del mundo. Nadie jamás te va a robar, no hay calles inseguras y puedes vivir sin abrazar tu mochila todo el rato en sitios públicos. Es maravilloso y sorprendente.

 

LA RUTA

Nuestro viaje duró 15 días en los cuáles visitamos 7 ciudades en este orden:

DÍA 1 Y 2: TOKYO

No os descubro la Coca-Cola si digo que Tokyo es una ciudad enorme en la que puedes hacer mil millones de cosas. Nosotros nos dejamos guiar (como no) por Japonismo y su lista de imprescindibles. Además de darte un montón de info valiosa, cada vez que estés en una ciudad, puedes descargarte el mapa de dónde está todo en el móvil que es más cómodo. 

Mi primer (medio) día en Tokyo (llegué a las 5 de la tarde) nos echamos a la calle y fuimos al mítico cruce de Shibuya y al barrio de Ginza. Mi primera impresión fue de flipe total y entre el jetlag y todas esas luces de neón, estaba como flotando. En Shibuya te metas donde te metas, alucinas.

 

 

El segundo día fuimos a Asakusa, al templo Senso-ji (el más antiguo de Tokyo), a los jardines Hama Rikyu Koen, y cogimos un barquito por el río hasta Odaiba, una isla artificial en la que hay una estatua de la libertad y desde donde puedes ver el famoso Rainbow Bridge. La puesta de sol desde ahí es un espectáculo.

Cenamos en Kua’Aina, una cadena de hamburguesas hawaiana que se ha posicionado en el top 3 de las hamburguesas más ricas que me he tomado nunca. Sus patatas fritas están en el puesto número 1.

 

 

Cuando se puso el sol fuimos al barrio molón de Shimokitazawa, lleno de tiendas de segunda mano y sitios para comer. Fue ahí donde nos metimos en una de las cosas más divertidas que tiene Japón: los fotomatones locos. No te vayas sin unas fotos en uno.

 

 

DÍA 3: MONTE FUJI 

El Monte Fuji se puede ver desde muchos sitios porque es literalmente enorme. Nosotros decidimos ir al lago Kawaguchiko, situado bastante cerca de Tokyo, y desde donde  puedes disfrutar de una estampa de impresión. Ver en Monte Fuji no es tan fácil como cabría pensar y frecuentemente está rodeado de nubes que te impiden verlo. ¡Intenta a toda costa ir en un día de sol!

El lago es un sitio perfecto al que hacer una excursión en el día porque tampoco hay mucho que hacer, pero si te quedas a pasar la noche, es un buen sitio en el que hacer una inmersión total en el Japón tradicional y dormir en un ryokan con onsen. Nosotros nos quedamos en la suite del Hotel Asafuji y fue una experiencia religiosa.

 

 

DÍA 4: TOKYO

Volvimos a Tokyo y pasamos la mañana en Akihabara, el barrio del muñequeo, el manga, y los objetos electrónicos por excelencia. Aquí es donde están todas las tiendas de mil pisos llenas de electrodomésticos, juguetes, videojuegos, material de fotografía, de vídeo, y de todo lo que te puedas imaginar (y más).

Yo estuve mirando objetivos y cámaras y diré que eso de que las cosas son más baratas que en España es un poco mito. Supongo que habrá algunas que sí pero con móvil en mano buscaba cada cosa en Amazon o en internet en general, y era igual o más barato. Yo os recomiendo que lo miréis todo bien antes de comprar.

 

 

Por la tarde fuimos a Harajuku, para mi el mejor barrio de todos para ir de compras. Es aquí donde está la mítica calle Takeshita, casi siempre llena de gente hasta arriba pero muy pintoresca. Hay un montón de cosas y si tienes paciencia para atravesarla y callejear por las calles cercanas, verás que está llena de tiendas molonas de segunda mano y de no segunda mano también. La zona de Omotesando queda cerquísima y es donde están todas las grandes marcas y más y más tiendas.

 

 

Por la noche paseamos por Shinjuku  y subimos a las oficinas del Gobierno Metropolitano desde donde puedes ver toda la ciudad iluminada. Es su Empire State y subir es gratis.

 

 

DÍA 5: OSAKA

Decidimos pasar un día en la ciudad que inspiró Blade Runner que, además, es famosa por tener uno de los neones más antiguos de Japón. Seguimos fielmente las recomendaciones de Japonismo sobre qué ver y hacer en Osaka y vimos el castillo, paseamos por el barrio de Tennoji y flipamos con las luces del Dotonbori.

Aunque el día empezó lluvioso, fue también bonito porque la mayoría de los cerezos de la ciudad ya estaban en flor. En Tokyo tan sólo habían empezando a florecer algunos y todavía no habíamos tenido ese momento de alucine que yo tanto quería. Osaka nos lo regaló por primera vez.

 

 

DÍA 6,7,8, Y 9: KYOTO

Todo lo que tiene Tokyo de moderno, lo tiene Kyoto de tradicional. Es la ciudad de los templos y las geishas y merece la pena estar unos cuantos días. Nosotros estuvimos 4 y nos dio tiempo a vivir la ciudad a tope y verlo todo.

Como dato, en Kyoto no hay mucho metro y te mueves en autobús a todas partes. Contrariamente a España, se entra por la puerta de atrás del autobús, se sale por la delantera, y pagas cuando te bajas.

Tienes disponible un abono de día que puedes comprar en el propio autobús y con el que podrás subir a tantos buses como quieras. Sólo con enseñárselo al conductor al bajar es suficiente. Si prefieres comprar un billete sencillo de un viaje, verás que cuando subes al autobús hay un dispensador de tickets (tipo el de pedir turno en el mercado) de donde sale el billete que deberás enseñar al conductor al salir para que te calcule el precio que debes pagar.

En cuanto a qué ver y qué hacer, la guía básica de Kyoto de Japonismo es perfecta. Hicimos prácticamente todo y, a título personal, diré que las cosas que más me gustaron de todo lo que vimos fueron:

  • El templo Ginkaku-ji.
  • El santuario Okazaki jinja o santuario de los conejos. Es común que cada templo esté dedicado a un animal y el de los conejitos es precioso.
  • El templo Kinkaku-ji o Pabellón dorado, cubierto entero de oro.
  • El templo Fushimi Inari Taisha. Merece la pena recorrerlo entero incluso aunque pienses que no puedes caminar más ni subir otro escalón.
  • Arashiyama con el río y los bosques de bambú.
  • El barrio de Gion y sus geishas.
  • Pasear por las callecitas de Higashiyama.

 

 

DÍA 10: NARA

Una de las cosas que más me apetecía hacer en Japón era pasar un día en el inmenso parque de Nara lleno de ciervos y templos. Y eso hicimos.

Los ciervos son majos en general, aunque es verdad que te pueden dar mordisquitos si creen que tienes comida y se ponen un poco nerviosos cuando te ven con una galleta.

 

 

 

DÍA 11: TOKYO

Volvimos a la ciudad y, como la mismísima Scarlett Johannson en Lost in Translation, pasé la tarde en el hospital. Llevaba unos días encontrándome mal y febril y resultó que tenía placas en la garganta. Necesitaba antibióticos y sólo me los daría un médico.

Ahora es cuando dejo mi papel de guía turística y os cuento qué debéis hacer si os ponéis malitos en Japón.

Desgraciadamente no existe la sanidad pública y si quieres que te atiendan en un hospital debes tener un seguro médico de viaje contratado o pagar. Nunca me planteé hacerme un seguro porque es bastante caro como para sacártelo por si acaso y uno siempre piensa que no le va a pasar nada.

Cuando me vi en la situación de necesitar ir a un hospital, primero me asusté en plan: NO ME VAN A ENTENDER PORQUE AQUÍ NO HABLAN INGLÉS, y luego me preocupé pensando en cuánto costaría. Pasada la ola de pánico, encontré un listado de hospitales internacionales en los que hablaban inglés, entre ellos el University of Tokyo Hospital.

Todo lo que tienes que hacer para que te vea un médico es rellenar un formulario bastante completo y esperar. En mi caso, vi a varios médicos y me tomaron algunas muestras para analizar el bicho que invadía mi cuerpo hasta que, efectivamente, concluyeron que necesitaba antibióticos.

Fue una experiencia bastante divertida porque, además de mirarme con mucha curiosidad, me preguntaban cosas como si había tenido placas en algún momento anterior de mi vida. Sí doctor, como unas 100 veces. La verdad es que me atendieron muy bien y, aunque fueran bastante lentos pese a ser la única paciente en la sala de espera, me trataron como a una reina.

Después vino el momento de pagar. Verme la garganta, los oídos y darme antibióticos para una semana me costó 113 euros. No quiero pensar cuánto sería si me rompo una pierna. Aún así, el seguro cuesta unos 35o euros por lo que, en mi caso, me hubiera compensado no contratarlo.

La parte buena de haber perdido una tarde entera de mi viaje en el hospital, fue que, sin saberlo, estaba ubicado justo al lado del lago que hay en Ueno Park. Todos los cerezos que rodeaban el lago estaban en flor y la vida me regaló una de las estampas más bonitas del viaje.

 

 

DÍA 12: NIKKO

Es un pequeño pueblito situado no muy lejos de Tokyo, en la montaña. Ahí está el santuario Toshogu, el más bonito e impresionante de todos los templos que he visto nunca. No sólo es precioso en sí, sino que además está en medio de un bosque de árboles gigantes. Sin duda, merece la pena hacer una excursión de un día y visitar Nikko.

 

 

DÍA 13: KAMAKURA Y ENOSHIMA 

Como tiene que haber de todo en un viaje, nos fuimos de excursión a la costa a ver el mar y conocer Kamakura y la islita de Enoshima. Fue uno de mis días favoritos porque, además de ir a la playa, a templos preciosos, y tener un día de solazo que parecía verano, estuve en un jardín impresionante de peonías.

 

 

Lo mejor de Enoshima es el faro desde el que puedes ver como se pone el sol detrás del Monte Fuji. Pura magia.

 

 

DÍA 14: TOKYO

Era nuestro último día de Japón y lo aprovechamos para dar un último paseo bajo los cerezos en flor del barrio de Nakameguro y por Yoyogi Park.

Recorrimos 4km al lado del río Meguro bajo los 800 cerezos que lo bordean. Creo que no podía haber tenido una despedida mejor.

 

 

Al día siguiente me fui a Madrid con la certeza de que volvería a Japón.