Un día de finales de Octubre del 2024 cogí un tren a Barcelona y pasé el día recorriendo el Colegio Montiba, situado en la montaña, con la cámara en la mano. Nunca antes había hecho fotos en un colegio y me lo pasé como una enana rodeada de niños, corriendo por el bosque, y viendo cómo hacen su día a día en unas aulas que ya me hubiera gustado que fueran así las mías cuando era pequeña.

El colegio, además de tener una propuesta educativa que me cautivó, está situado en un sitio tan bonito y tan especial que por un momento deseé volver atrás en el tiempo y que fuera mi cole.

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